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Lugar: Buenos Aires, Argentina

miércoles, 16 de abril de 2008

Anacleta en Bicicleta

“Anacleta en bicicleta”


Anacleta (Ani, asi la llamaba su mamá, cuando era la hora de la leche), sabia que al dia siguiente era su cumpleaños, el número 6.
Y desde hacia mucho tiempo venia pensando en cual podría ser su regalo. ¿Una muñeca nueva?. No, sino Lucy su muñeca favorita iba a enojarse mucho. ¿Unas tacitas para el té de Lucy?. Tampoco, ese fue el regalo de la abuela Elena, el año pasado.

Este año, Anacleta iba a pedir algo que aparecía en sus sueños, todas, todas las noches.

UNA BICICLETA.

Ella ya había tenido una, cuando era mas chiquita, pero esa tenia rueditas, y ahora era demasiado pequeñita, porque en los últimos meses, había “pegado el estirón!” (Según el abuelo Pepe).

Desde entonces, Ani soñaba todas las noches, que salía con su Papá a dar largos paseos por el parque, ella pedaleando en su brillante bicicleta rosa, con la campanita que hacia “tlin – tlin”, viendo los barriletes que remontaban los otros nenes, y con una sonrisa enorme, de esas que salen cuando la alegría es mucha!

Entonces, un día, ella se decidió… tenia que contarle a Mamá que quería la bici rosa, de esas que hacen “tlin – tlin”.

Mamá la llamo para la leche, y ahí fue que Ani se decidió:

- “Mami… ya se que quiero para mi cumple!!”
- “¿Ah, si?, contame, ¿que querés? ¿una amiga para Lucy?
- No Ma, es algo que quiero mucho mucho!
- A ver, contame…
- Quiero una bici rosa! Que tenga campanita y que haga “tlin-tlin” cuando vamos paseando con Papi!!!

La mamá de Ani sonrió, y le dijo, que lo iba a pensar… que tenia que contarle a su Papá, y que sino era la bici, seguro que iba a tener un regalo hermoso.

Ani se fue triste a la cama, porque al día siguiente era su cumple, y no sabia si iba a poder tener su bici rosa… pero así y todo volvió a soñar con los paseos y los barriletes, y las sonrisas, enormes!

Pero cuando Anacleta se despertó… vio que estaban el Abuelo Pepe, la Abuela Elena, Mamá y Papá, todos esperándola al lado de la camita, le dieron unos abrazos enormes, la llenaron de besos, y ella se dio cuenta de que ese regalo era el más lindo de todos…

¡Pero las sorpresas no se terminaban!
Cuando Ani miro al lado de la puerta, ¡ahí estaba!

¡SU BICI ROSA!

Salto de alegría! Abrazo a mamá, a papá, a los abuelos, y después finalmente, se subió a la bicicleta! Toco la campanita que hizo “tlin-tlin” y brillaba…estaban todos felices!

Después salio a pasear con papá por el parque, donde había nenes con barriletes, y ella que tenia una sonrisa gigante!.

FIN.

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